Limpieza facial profunda de manera casera

Los poros en nuestra piel generalmente no son un problema, pero de vez en cuando, las cosas pueden salirse de control y los poros pequeños pueden pasar de ser pequeños a ser cosas enormes que pueden ser sensibles cuando se obstruyen, especialmente con células muertas y bacterias. Si no llegamos a limpiar los poros, los problemas siguen creciendo, se generan espinillas y puntos negros, problemas que suelen ir empeorando. Una manera de controlar todo esto sin gastar mucho dinero, es por medio de una limpieza facial profunda de forma casera, en donde los ingredientes necesarios suelen estar más cerca de lo que pensamos, específicamente en nuestra cocina.

Limpieza facial profunda con avena

Lo primero que debemos hacer para nuestra limpieza facial, es tomar tres cucharadas de avena cruda las cuales se depositaran en una taza o un recipiente, para luego añadir agua hirviendo, agregaremos lo suficiente de agua como para cubrir la avena. Dejaremos que la mezcla tome una buena consistencia por cerca de unos cinco minutos.

Nuestro segundo paso será el pelar una cebolla pequeña, luego esta cebolla deberá ser cortada en trozos. Pondremos todos los trozos al interior de una licuadora o un procesador de alimentos y mezclaremos hasta generar una especie de puré suave.

La tercera parte de esta mascarilla casera será el mezclar el puré de cebolla junto con la avena caliente. Si la mezcla llega a ser algo líquida, se recomienda el agregar una pequeña cantidad de miel para crear de esa manera, una pasta con una consistencia lo suficientemente buena para untar sobre nuestra piel.

Ahora será turno de lavar nuestra cara haciendo uso de un limpiador líquido con consistencia suave. Enjuagaremos nuestra piel con un poco de agua tibia y acariciaremos nuestra piel seca con una toalla suave.

limpieza facial avena

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Ahora es turno de colocar nuestra mezcla sobre la piel. Haremos que la mascarilla quede de manera lisa sobre nuestra piel, en donde se deberá dejar hasta que se seque en su totalidad, para luego enjuagar nuestra piel con agua tibia y aplicar loción o crema hidratante. Se deberá tener cuidado en relación a que la mezcla no llegue a caer sobre nuestros ojos, debido a que esta podría generar irritación.

Como nota al margen, se puede señalar que la mascarilla de avena y cebolla puede llegar a ser guardada en nuestra nevera por hasta una semana, esto en caso de que nos sobre de esta mezcla.

Té verde y vinagre como un limpiador

Una limpieza facial profunda como parte de un tratamiento facial, también puede recurrir a elementos deliciosos y saludables como lo es el té verde, en este caso, bastara con preparar una taza de té verde. Haciendo uso de una bolsita de té verde o de un algodón untado en el líquido, si usamos un algodón, este se deberá empapar por cerca de dos a tres minutos, permitiremos que el té se llegue a enfriar hasta que quede cómodamente cálido pero no caliente, antes de aplicar en nuestra piel.

A la bolsita del té o el algodón, le untaremos unas dos cucharaditas de vinagre de manzana.

Lavaremos nuestra cara, para luego aplicar nuestro limpiador casero sobre las zonas que deseamos limpiar. Tal como sucede con la primera de esta mascarillas de limpieza facial, se deberá tener cuidado de mantener el líquido alejada de los ojos, debido a que estos podrían terminar muy irritados.
Quitaremos la mezcla después de unos minutos con un poco de agua tibia.

Limpieza con vapor

Otra manera sencilla de hacer una limpieza facial en casa es por medio del vapor. Para esto debemos colocar al interior de un recipiente resistente al calor agua hirviendo. Al agua añadiremos vinagre de sidra de manzana. Como regla general, se recomienda el usar unas tres cucharadas de vinagre por cada un cuarto de galón de agua.

Lo único que deberemos hacer será el inclinar nuestro rostro sobre el tazón. Se recomienda el ubicarse a unas 10 pulgadas de distancia del recipiente con agua. También se recomienda el colgar una toalla de baño sobre nuestra cabeza para de esa manera atrapar el vapor. Nuestra cara sobre el vapor caliente debe permanecer por cerca de cinco a ocho minutos. Si nuestra piel tiene una consistencia sensible, se debe limitar este tratamiento a solo tres o cinco minutos.

Una vez terminado este tratamiento, se debe lavar la cara haciendo uso de agua tibia y un limpiador suave, luego se recomienda el uso de un paño suave para limpiar la suciedad que ha sido aflojada de la piel. Enjuagaremos nuestra cara con agua fría para de esa manera cerrar los poros de nuestra bella piel.

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